Es uno de los pocos autores y compositores de la década del cincuenta que aun sigue produciendo.
Desde su primer vals, "Cariñito", el éxito siempre lo ha acompañado. "Un solo corazón", "Valsecito del ayer", (con letra de Domingo Machiavello), "Vida mía", y el exitoso, "Sincera confesión", un clásico sin duda, que fue grabado por Oscar De León en ritmo de salsa, son una prueba de la gran calidad de éste también reconocido pianista y abogado.